Y no detenerse.
No detenerse.
Todos, absolutamente todos, siguen adelante.
Y antes o después lograrán olvidar algo.
O a lo mejor no.
Pero también en esa duda reside una gran belleza.
NO HAY MÁS RAZÓN QUE UN CORAZÓN,
SIEMPRE LOCO POR VIVIR.
Se rompió
la cadena que
ataba el reloj a las horas...
Me olvidé
de poner en
el suelo los pies
Y ME SIENTO MEJOR.
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