
Y de mi sombra un suspiro, y de mi piel la soledad.
Y de mi mundo ahora hundido sólo una verdad:
Que no estás tu, y que no tengo nada más,
nada más, nada más...
Y se llenan tus palabras, y te cuesta comprender por qué escucha cuando le hablas, pero no quiere entender.
Y se han deshecho vuestros lazos y ese cielo tan azul, y han quedado sus pedazos, donde los pusiste tu.
Y es encontrar el vacío, y es descubrir que la vida se te escapa, mientras alguien, como cruel enemigo escucha tu verdad, para ignorarla y no creer en nada más,
nada más...
Y ahora quién llama al olvido, y ahora quién vuelve a contar estrellas que no brillarán, si tú no cuentas conmigo, si no quieres soñar.
Vete en silencio,
AHORA YA PUEDES OLVIDAR,
OLVIDAR...
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