+ ¿Y tú? ¿Crees que es la mujer de tu vida?
- No.
+ Qué fuerte...
Pues qué queréis que os diga. Yo no me acostumbro a vivir en un mundo con esa clase de día a día.
No consigo asimiliar que no exista verdad, que todo sean mentiras y que se juegue con tanta facilidad.
No me pellizques, no vaya a ser que me despierte y descubra que todo es falso.
Para mí, las bipolaridades, la locura, los bajones y las subidas que pueda tener alguien, son nada comparado con que parezca normal no querer en realidad.
Debe de ser que ya no se cree, debe de ser que con el tiempo nadie es capaz de mirar por otro, debe de ser que estamos creando generaciones que se ponen a sí mismo por encima de todo mal, como si nada les pudiera perjudicar, como si nada les debiera hacer daño. Vamos, la vida también son golpes, y los golpes son menos si tu atención se centra en otra vida, en la de otra persona. La misma persona que, aparentemente, es más importante que cualquier cosa, pero que en el fondo debería ser exactamente eso, más importante que tú mismo; para que sea entonces cuando los golpes no te alcancen.
A mí, tratar mi vida como un juego se me queda grande, me supera. No puedo soportar pensar que no me he cuidado y que me he querido menos de lo que debería. No, uno se tiene que cuidar, uno se tiene que procurar estar a salvo, y uno tiene que saber que cuando se decide querer, se debe hacerlo de verdad, se debe hacer colocando todo por debajo de ese alguien.
Y sí, también se debe olvidar que antes éramos uno y empezar a pensar que ahora, hemos crecido, que tenemos el corazón doble y dos ojos más para ver con nosotros, dos manos para secar lágrimas y dos pies para obligarnos a avanzar.
Debo de ser una superviviente, pero entonces puedo asegurar, que una vez que se vive así, ya no se puede volver atrás, ya no se puede jugar y ya no te puedes menospreciar.
Es muy posible que me equivoque, es muy posible que me esté jugando la vida. Pero no me importa, no me importa nada, prefiero vivir queriendo y mantenerme a salvo, antes que tener que vivir pensando que miento.
Qué le voy a hacer si yo sí que quiero, si tengo la confianza unidireccional y ha encontrado su única dirección posible.

No hay comentarios:
Publicar un comentario