De pronto silencio. "¿Qué pasa?" pregunta. No hay respuesta. "Contéstame, dime qué pasa" insiste. Continúa el silencio. "Que se me va de las manos" contesta. Y continúa "que se me va de las manos la manera en que me miras, pierdo el control de lo que tenía bien controlado con sólo ver una sonrisa, que de repente no hay fuerzas, que de un 'te quiero' a otro me vuelvo más y más vulnerable". Entonces cae la lágrima que demuestra todo lo dicho anteriormente y acaba "lo siento, pero cada vez que te observo me siento caer, como si fueras lo único capaz de salvarme, como si se me hubiera ido la cabeza por completo, eso pasa, que voy detrás de ti, que se me va de las manos".
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