Dime, en qué momento de tu vida una palabra consigue extremecerte. Dime, en qué momento ocurre que una simple combinación de letras te quita tanto peso de encima que necesitas soltar hasta las lágrimas. Dime, cuándo se decide que a partir de entonces sea asi, como las fuerzas que no se recuperan, las fuerzas que se van y te dejan ahí, pequeña, vulnerable, rendida. Cuándo se decide que cada vez que sientas esa palabra, por el resto de tu vida, te acompañe el mismo nudo en la garganta.
Se decide cuando ocurre que de esa palabra depende tu vida y todo lo que tenga que ver con que no dejes de respirar. Entonces, estás condenado a que esa palabra sea tu jodida necesidad, y te encanta.
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